martes, 26 de marzo de 2013

Mi superpoder.

Imagina por un momento que tienes un superpoder.

Imagina ser invisible, retroceder en el tiempo o leer la mente. Podrías evitar miradas molestas, enmendar aquellos errores que más te pesan y saber en todo momento quién te miente y quién no.

Os imagináis a vosotros mismos salvando el momento, el mundo. Aquellas cosas imposibles y grandiosas en las que podríais emplear esos dones. La capacidad de salvar a alguien de una situación desafortunada. La satisfacción de ser los héroes. La sensación de responsabilidad por algo que merece la pena...


Hoy he descubierto que tengo un superpoder.

Algo que me define, que es únicamente mío. Algo que forma parte de mí y que se me da bien sin la necesidad de esforzarme. Algo que me hace crecer y me enseña cosas nuevas cada día.


Empatía.

El poder de identificarme con otra persona. Saber lo que piensa alguien y lo que siente en cada momento, por ser algo que yo misma he vivido y sentido.
Pero no es fácil ponerse en la piel de quien no conocemos.

A veces son nuestras propias palabras o nuestros gestos los que delatan nuestros sentimientos. Como un libro abierto al mundo, esperando a ser leídos.

Ese es mi superpoder. Y no lo cambiaría por nada.



lunes, 25 de marzo de 2013

Víctima y verdugo.

¿Ser víctima y verdugo a la vez?
Víctima de otros y verdugo de uno mismo.
Víctima de uno mismo, y verdugo de otros.
Lo mismo da.
Ya no hay diferencia.
Nunca quise ser víctima, pero no soy quien para ser verdugo.

Dejaré que la lluvia lo lave todo, para no ser gato ni ratón.
Y cuando por fin pare de llover, seré la piedra que siempre quise ser.


Y yo cual presa.

Tú, ingenuo, te crees que lo tienes todo pero no ves lo que te falta.
Tú, iluso, que regalando besos esperas un milagro.
Tú que gritas con la boca tapada para no oírte a ti mismo.
Tú, que vanidoso, sólo buscas piropos,
sin diferenciar abrazo de guantazo, ni risa de burla.
Tú, caprichoso, que lo quieres todo a tu gusto y antojo,
y no ves más allá de tus propios ojos.
Tú que enamorado del espejo pecas de inseguro.
Tú que cierras las puertas a golpes.
Tú que no entiendes lo que tocas y no comprendes lo que miras.
Tú que juzgas, con los zapatos grandes.
Tú que desconoces el precio de mi error.
Tu que vas por el camino equivocado, y no diferencias lo bueno de lo malo.
Tú, que quieres ser el centro del mundo, porque te sientes pequeño.

Tú que observas y miras desde lejos.
Tú cual cazador. Y yo cual presa.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Y no sé qué es...

No dejo de preguntarme qué es lo que ha hecho que hoy no seas más que una piedra con cicatrices de guerra. Te has perdido por el camino y no sabes ni dónde estás, ni hacia dónde vas... No distingues un error de una oportunidad.
Pero lo quieres todo, aunque te canses de ello a los dos minutos. 
Y me da pena. Pena por que ni siquiera tratas de saborearlo. Por que no te ilusiona. Por que no lo intentas.
Y te entiendo...
 Aunque no sepas distinguir lo que te gusta de lo que te estorba; por que yo también estoy en el camino.

Esto lo escribí para tí, cuando aún te olía en mi ropa.

sábado, 23 de febrero de 2013

Pero qué sabré yo...no?

Mientras tú la ignoras y la llamas únicamente para pasártelo bien, sin preguntar si quiera qué tal está, ella lleva una semana esperando que le hables aunque sea para saber como le va.
Mientras tú ignoras cuando te habla porque no te apetece hablar con ella, a ella le ha costado un esfuerzo hablarte aunque sabe que no vas a contestar.
Mientras tú le haces creer que estás interesado en ella, en conocerla y en algo más que el sexo, ella se lo cree, y se ilusiona.
Mientras tú pasas de ella porque no quieres nada más que un buen rato cuando a ti te apetece, ella siempre está disponible para ti.
Mientras tú te haces grande porque sabes que le gustas y lo aprovechas para tus antojos, ella se hace pequeña porque en el fondo se da cuenta de que eso no va a cambiar
Mientras tú finalmente demuestras que no te interesa ella intenta exculparte, y excusarte de cada uno de los desprecios que ve.
Mientras a ti te da igual todo lo que pase o no, ella se raya en su casa y se distrae, sin hacer nada en condiciones, porque se preocupa.
Mientras tú te crees que la tienes en la palma de la mano y que la puedes usar cuando quieras, ella ya se ha dado cuenta de tus intenciones.
Y mientras tú crees que sigue ahí... ella ya se ha ido.

Pero qué sabré yo... si sólo soy "esa chica".

domingo, 17 de febrero de 2013

Cuando no hay nada más que decir...

                                                Una imagen vale más que mil palabras.

martes, 12 de febrero de 2013

Ese vacío en el pecho.

Será que hoy estoy sensible. Será que no tengo un buen día, ni una buena semana, ni un buen mes... Será que al acordarme de ti se me despiertan las lágrimas. Pienso en la injusticia, la muerte, Dios, el dolor, la falta y el tiempo, que me hacen un nudo en la garganta.

Ha sido ver tus fotos y sentirte al lado... como cuando me sentaba contigo en el sofá y nos dormíamos la siesta abrazados. Como cuando jugaba con tus manos, morenas y arrugadas de tanto trabajar. Como cuando me hacías de rabiar y metías mi mano en el plato manchándomela entera... Lo que daría por que lo hicieses otra vez.

Me acuerdo de tus meriendas de melón y sandía mientras veías las películas del oeste, del día que me quitaste mi primer diente de leche, de los Phosquitos que me comprabas y que todavía hoy me sacan una sonrisa porque recuerdan a ti.
De tu colonia; esa que te ponías los domingos después de afeitarte mientras miraba embelesada cómo te recortabas el bigote.
Me acuerdo de esos ocho bolos, y sobre todo, me acuerdo de esa última nochevieja. De ti. De tus ganas de vivir.

Siempre me imagino cómo hubiesen transcurrido todos estos años que te llevo echando en falta, la de veces que me habría enfadado contigo por no dejarme salir, la de castigos que me habría llevado, y también alguna torta que otra. Lo que hubiese sido crecer contigo.

Lo diferente que sería todo... Cómo sería no tener este vacío, este agujero en el pecho.
Porque el día que te fuiste, algo de mí se fue contigo.


Y solo quiero que sepas que hubiese cumplido mi promesa.