Tú, ingenuo, te crees que lo tienes todo pero no ves lo que te falta.
Tú, iluso, que regalando besos esperas un milagro.
Tú que gritas con la boca tapada para no oírte a ti mismo.
Tú, que vanidoso, sólo buscas piropos,
sin diferenciar abrazo de guantazo, ni risa de burla.
Tú, caprichoso, que lo quieres todo a tu gusto y antojo,
y no ves más allá de tus propios ojos.
Tú que enamorado del espejo pecas de inseguro.
Tú que cierras las puertas a golpes.
Tú que no entiendes lo que tocas y no comprendes lo que miras.
Tú que juzgas, con los zapatos grandes.
Tú que desconoces el precio de mi error.
Tu que vas por el camino equivocado, y no diferencias lo bueno de lo malo.
Tú, que quieres ser el centro del mundo, porque te sientes pequeño.
Tú que observas y miras desde lejos.
Tú cual cazador. Y yo cual presa.

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