jueves, 9 de julio de 2015

Me siento...

Me siento... Rota. En mil pedacitos. Otra vez.

Como si tuviese 6 años y me hayan castigado contra la pared, sin poder ver nada mas que mis pies. Sin poder moverme. Solo esperar de pie.

Me siento engañada: promesa tras promesa...y ninguna llega.

Me siento estafada, poniendo todo lo que tenia sobre la mesa a cambio de las sobras.

Decepcionada, porque una vez mas no hay quien me demuestre que merece la pena hacer el esfuerzo por mi, despues de tantos que yo hice.

Me siento triste, porque hasta yo he llegado a preguntarme si mereció la pena. Y no se la respuesta.

Soy la tonta que se dejo engañar...ni que fuese la primera vez, no?

Dicen que el que te quiere te busca... Quizas ese fue el problema, que nunca tuviste que buscarme porque siempre estuve ahi.

En que momento me di cuenta? No lo se... pero supongo que en el fondo los dos lo intuiamos, aunque ninguno quisiera verlo.

domingo, 24 de mayo de 2015

Como la trucha al trucho

Se va un pedacito de mi.
Y los recuerdos vienen a mi cabeza a borbotones, peleando unos con otros por cinco segundos de protagonismo; gritando: ¿Te acuerdas cuando te hizo un disfraz de hada? ¿Te acuerdas cuando se dormía la siesta y se ponía a roncar?¿Te acuerdas cuando paseábais juntas...?
Si, me acuerdo.
Aunque sigue aquí es como si ya se hubiese ido, porque ya nada puede evitarlo.
Te pasas la vida sabiendo que el momento llegará antes o después, que es ley de vida y que a todos nos llega la hora, pero no por eso duele menos.
Y te aferras a todos esos recuerdos que puedes reciclar y reunir, a las fotos, a los olores, a sus cosas...
Los guardas como tesoros bajo llave para poder visitarlos de vez en cuando sin que duela demasiado, o mejor dicho, aunque duela demasiado.
Y te paras a pensarlo, y te das cuenta que cada vez quedan menos recuerdos, se te olvidan los rostros incluso mirando las fotos, se borran los olores...
Y la vida sigue. Quizas no hoy, ni mañana, ni pasado, pero sigue.

Asi que aqui se queda la niña de tus ojos, con todos tus recuerdos, echándote de menos aunque aun no te hayas ido. Deseando ser tu hada madrina, con capirote rosa y todo, y saber que aunque no pueda ir contigo, vayas donde vayas estás bien.

Y que no se te olvide, que te quiero mucho, como la trucha al trucho.

viernes, 8 de mayo de 2015

Promesas...

Dicen que lo peor no es estar solo, sino acabar con alguien que te haga sentir asi.
Que alguien se lo lleve todo de ti y te de lo suficiente como para pensar que siempre puede mejorar aunque no lo haga. Y que siempre tengas ese sentimiento de corazon medio vacío, que se llena con promesas...
Y que al final solo son eso...
Disfrutar siempre de cada momento con el pensamiento de felicidad a medias. De caricias insuficientes, que te dejan con ganas de más.
Odio que no tengas ganas de quedarte.  Que un beso te parezca suficiente, y no me robes otros 50 después.
Que se me aburran las palabras en la boca por miedo a soltar demasiadas, porque no quieras escucharlas.
Que tu boca no se ponga de acuerdo con la mia, y me digas que me quieres como si te lo chivaran en un papel.
Odio conformarme con tan poco, porque no tengas ni tiempo ni ganas.
Y odio que te vayas, porque siempre me parece pronto.

Y sin embargo me encanta que me engañes y me alegres el oido cuando lo necesito.
Porque no puedo evitar sonreir cuando te quedas 5 minutos más, aunque tenga que pedirtelo 2 veces.
Que me pidas un abrazo cuando me muero por dartelo aunque te diga que no.
O que te acerques a mi cuando yo no puedo.

viernes, 4 de julio de 2014

Sálveme quien pueda.

Y si me vas a besar... bésame bien. Con ganas. Con ansia... Con sed. Como si fuese agua en medio del desierto.
Pero cierra los ojos, y que al hacerlo se te olvide el mundo. Que no recuerdes ni tu nombre y pierdas la noción del tiempo. Ciérralos... como cuando estás en las alturas, disfrutando del viento que te acaricia el pelo y te sopla en el cuello.

Si me vas a besar que no sea solo con los labios, hazlo con los ojos, con las manos... Hasta que pierdas el control.

Si me vas a besar...Sálvese quien pueda.

Si me vas a besar... que sea sin juegos. Sin peros. Sin "quiero pero no puedo".

Así que mejor no lo hagas... que a lo bueno uno se acostumbra, y a nadie le gusta echar de menos un beso... no?



sábado, 10 de mayo de 2014

El escondite.

Estaba harta de jugar al escondite. Mas que nada por que siempre me tocaba contar a mi.
Emocionada, contaba las horas para verte, mientras tu te escondías, a conciencia. Como siempre haces.

Era tu juego. Te convertiste en un profesional del escondite...o en un profesional de los tramposos, mas bien.
Me hacías trampa. Y lo hacías con ganas. Con la sonrisa en la cara como todas aquellas otras cosas que te encantan.

 Pero... ¿Qué sentido tiene jugar así? Ninguno para mí.
Cambiaste tanto las normas a tu gusto que dejamos de jugar a lo mismo. Cada uno por su lado.
Y llegó ese momento, donde ya ni siquiera había juego. No había nada.

Con el tiempo me di cuenta, supongo...De que el juego era tan solo una excusa que utilizabas para alejarte cada vez más de mi. Y aunque me costó mucho, decidí darte lo que tanto querías.

Jugar por última vez. 

Tu contabas, y yo me escondía. 

No importaba si hacías trampa echando un vistazo entre los dedos. Te dí ventaja. 

Se que prometí hacerlo bien, pero tenía miedo que no vinieses a buscarme... Y no lo hiciste. 

Tu estrategia era esperar a que yo saliera de mi pequeño rincón. Pero me dormí. 
Me cansé de esperar que vinieses a por mí.

Dejé de contar, dejé de buscar... dejé de jugar.

lunes, 5 de mayo de 2014

Como el perro y el gato.

A veces las cosas no tienen sentido. Y a veces las personas tampoco. Ni tú, ni yo, ni el resto.

Os pasáis el día como el perro y el gato, en lucha constante por ver quien aguanta más la batalla de silencio. Hasta que uno de los dos cae; normalmente tú... Llegas con los brazos extendidos en busca de caricias hacia él...pero se mantiene firme y frío. Vuelves a tu rinconcito, arrastrando rabia y con el orgullo herido, y planeas la revancha... venganza de sentimientos, ataque rencor y coges cualquier arma a tu alcance...
Y la usas.
Vaya que si la usas... La desgastas.
Y ahora es él quien viene a acurrucarse... con la boca llena de halagos, pero tú no caes. Porque ya te conoces la historia. Tanta palabrería te nubla la mente. Es mejor no escuchar.
Al final del día ya no se sabe quien es el gato y quien el perro. Quien dijo qué y porqué lo hizo. Si hiciste mal se te olvidó pedir perdón y si hiciste bien solo parecía interés.
Al final del día la confianza ya no está, y el silencio es lo único que se oye. Os evitáis el uno al otro mientras una voz en vuestra cabeza os grita lo contrario. Pero tú tienes que aguantar, porque tienes que ser el fuerte. "Que venga si quiere" piensas...

Y así señoras y señores, es como se joden las cosas sin sentido. Las buenas cosas sin sentido.

miércoles, 16 de abril de 2014

Me fui.

Hice la maleta y metí los besos que me diste, las rosas de papel y las notitas en las que me pedías perdón. Guardé las sonrisas, las miradas y las caricias. Aún había sitio para todos esos besos que no nos dimos. Para aquellos planes que nunca llevamos a cabo, para aquellas promesas que no se cumplieron. Había sitio para los sentimientos que no tuviste. Quedaba sitio para ti en cada rincón de la maleta.

Preferí no llevarme los malos recuerdos, ya de poco me servían. En los bolsillos no me cabían las lágrimas, ni las noches en vela. No tenía sitio ni para guardar los silencios incómodos ni los malos ratos.

Pero cogí la maleta, y pesaba demasiado. No se si era por lo que había dentro, o por lo que no había. Me escocían las yemas de los dedos y me ardía la piel. Notaba el picor subiendo por mi brazo mientras me temblaban las manos...

Así que me fui.

Dejé la maleta en el rincón más oscuro de la habitación, y sin volver la vista atrás cerré la puerta tras de mi. Eché el cerrojo y tiré la llave en la primera papelera que vi. Sin ni siquiera una vista atrás. Sin escuchar las voces que me llamaban desde aquel rincón oscuro.

Simplemente me fui con lo puesto.


domingo, 30 de marzo de 2014

Nunca digas nunca

Se me olvidó olvidarte. Tanto esfuerzo para nada. En medio de tanta amnesia fingida me relajé. Me venció el cansancio y la rutina. Y vuelves con tus "nunca digas nunca" a perturbar mis noches.

Se me junta el insomnio con los sueños. Sueño...despierta. La mirada perdida en la oscuridad y el corazón en la mano. Imaginando cosas que jamás sucederán; imágenes tan claras en  mi mente como las que veo con mis propios ojos, como una película muda. Y da igual si estoy despierta o dormida, el protagonista siempre eres tú.

A veces te invento; igual que se inventa una vida perfecta si te tocase la lotería, igual que se inventan las historias de miedo en las noches de tormenta, igual que se inventan los cuentos donde todos viven felices y comen perdices.

Majaderías de una loca que anda suelta, vagando por los rincones oscuros de mi propia cabeza. Peleando contra el reflejo de mis propios miedos, en una lucha que parece no terminar nunca. Como si no supiese hacer algo diferente. Mis majaderías.


viernes, 28 de marzo de 2014

Directo a las venas.

  
Vas directo a las venas, como el azúcar pero en salado. De sabor más bien amargo, como el limón que me quita el hipo, ácido...agrio. Necesario al fin y al cabo. Y cuanto más amargo, más escuece. Como las heridas en las palmas de mis manos: consecuencia de las caídas por correr demasiado.

Alguien dijo una vez que las prisas no son buenas, y no se equivocaba.

Es solo que a veces me aburre ver mi vida a cámara lenta, mientras el resto no hace más que acelerar. Y por más que intento controlar mi ritmo, siempre hay algo en el camino que me bloquea el paso. No puedo ir hacia delante, pero tampoco hacia atrás. Y me quedo estancada entre dos fronteras, igual que el agua sucia de un charco: aquello de lo que huyo y aquello que deseo. Pero no puedo alcanzar ninguna porque mis pies están enterrados en el fango. Igual que las raíces de un árbol, hundiéndose cada vez más centímetro a centímetro. Hundiéndose bajo el peso de las cosas que se me quedaron en el bolsillo.

Existe una fina línea entre lo que uno quiere y lo que uno necesita, y a veces nos cuesta distinguir cuando son dos cosas diferentes. Como en los besos que me dabas, que ya no se si es el antojo del momento o que los echaba de menos. No sabían igual... Pero tenían algo. Algo que me hacía querer más, algo que me encantaba. Y no quiero echarlos de menos. Ni a ti. Ni sentirme confundida, ni preocupada, ni celosa, ni triste. Ni sola aun cuando duermo acompañada. Pero tú no entiendes a razones. Eres como la droga, directo a las venas.

                                     

martes, 25 de marzo de 2014

Medias tintas.

Querer a medias no es querer. Es lo que más duele.
Conseguir lo que quieres y darte cuenta de que aun falta algo.

Como ese beso seco que a penas te roza los labios y te deja con ganas de más. Como un sorbo de agua en una botella casi vacía, que te moja la boca pero te deja más sedienta que antes. Sed. Sed de los besos que no cogiste. Besos de esos que se me quedaban colgando en los labios cuando te ibas. Sed que no me deja dormir.

Quizás solo sea mi cabeza, cansada de ganar con las manos vacías y perder con las manos llenas. Y es que lo bueno, rápido se echa de menos. Quizás solo sea mi cabeza, que cansada de no tener nada, lo quiere todo, y cualquier otra cosa me sabe a poco.Impaciente. Expectante de algo más que palabras que se quedan por el camino. Cansada de que me llamen loca cuando digo que se me quedaron besos en el bolsillo.

Y es en esas noches largas cuando el insomnio viene a mi cama a decirme que me quiere cuando más odio el hueco que guardaba para ti.

Pero no estoy loca. No esta vez.
Tú eres la veleta, el timón sin rumbo. Girando y girando igual que la aguja de una brújula, sin saber donde están Norte o Sur.
No soy yo quien ve fantasmas ni inventa historias. Tú eres el de los cuentos que quitan el sueño. Cuentos de los que nadie quiere oír el final porque no acaban como uno quiere, si es que lo hacen...
Y yo... yo soy la ingenua que se queda esperando a que vuelva aquello que tanto deseo y que he perdido...

Pero tú no vuelves.

Que si no me quieres me lo invento, igual que me invento mi suerte. Igual que imagino media vida cuando la realidad se me queda corta. Y si me prohíbes darte un beso porque piensas que te sobran, yo ya no los quiero, que en el bolsillo se me acumulan y se me atascan en la comisura de los labios cuando hablamos. Se los daré al viento, por si alguien los quiere.

Porque tu palabra vale lo mismo que una colilla en el suelo. Lo mismo que el barro que se te pega en los zapatos cuando llueve. Menos que los restos de gasolina que brillan en la carretera cuando hace calor. Menos que el humo de un cigarro al apagarse.

Y es que simplemente estoy cansada de recibir... a medias.


martes, 11 de febrero de 2014

Déjà vu.

Otra vez ese sentimiento. Esa extraña sensacion de "déjà vu" en el que se me escapan las cosas sin poder hacer nada por evitarlo. Como cuando intentas coger el agua con los dedos, o entre tus manos, pero siempre se te escapa... Como cuando sacas la mano por la ventanilla del coche intentando atrapar el aire y solo consigues que tu mano se congele.

Otra vez esa duda de no saber si tengo razón, o estoy tan loca como todo el mundo piensa. De si es la misma historia de siempre repitiendose, o realmente esta vez ha cambiado algo, aunque ahora no sea capaz de verlo.

Duda de si soy yo la raíz del problema... O soy la solución. Si la hay... De si lo estoy haciendo bien, o estoy repitiendo mis propios errores una y otra vez. Dando vueltas sobre el mismo camino que vengo pisando, perdida.

No hay pensamientos seguros.Nada que me haga sentirme a salvo...

martes, 28 de enero de 2014

La única salida.

Voy cavando hondo y poco a poco voy haciéndome hueco. Con una cuchara como único instrumento, cada centímetro de tierra que avanzo convierte el pasadizo en algo más agotador y asfixiante.
Cavo como si mi vida estuviese en juego, escapando de una prisión. Mi propia cárcel. Solo mía.

Oscura, fría, solitaria y silenciosa... Excepto por las voces lejanas de aquellos locos que gritan cuando les abandona la cordura. Gritos sin sentido que no dicen nada, y que lo dicen todo.

Una celda sin rejas. Cuatro paredes de piedra dura y fría donde marcar los días de tortura.

Y aunque a veces me falte oxígeno, es la única salida. Si es que lo es... Si realmente lleva a algún sitio... A veces es un túnel, a veces un laberinto.

Es irónico como siendo libre puede uno sentirse encerrado, y como compartiendo barrotes puede uno sentirse libre.

Mientras tanto seguiré arañando y quitando arena, con las uñas si es necesario, esperando a que el túnel termine por fin... o se derrumbe conmigo dentro. Seguiré cavando y buscando el aire limpio, que me devuelva el aliento, o me lo quite.

lunes, 27 de enero de 2014

Me cansé.

No tenía nombre. Ni voz, ni color de piel. No tenía físico. No tenía el pelo rubio, ni moreno. Ni tenía los ojos claros u oscuros. No tenía olor, ni tampoco manías. Pero estaba ahí.

Era ese tipo de persona que sabe qué decir y qué hacer para conseguir lo que quiere. Que sabe como piensas, y no tiene problemas para usarlo en tu contra. Ese tipo de persona que sabe que te hace daño, que sabe que no es tu media naranja, pero deja que lo creas. Ese tipo de persona que no aporta nada real a cambio de todo lo que obtiene. Que cambia de opinión de un día para otro, que prefiere el silencio a dar explicaciones.

En conjunto: el tipo de persona que no quieres cerca. La que intentas evitar.

Y eso me hace preguntarme, ¿Qué hacía yo mientras tanto?

Yo era la presa, la débil, la ciega. O a veces simplemente no quería verlo. Yo era la que se conformaba con las migajas, la que se engañaba... y todo por un poco de...¿De qué?

A veces fue de verdad. Para mí lo fue. Pero... si solo lo fue para mí... ¿Significa que no fue real?

Ya ni me acuerdo cuando fue la última vez que mereció la pena. Y si lo recuerdo, no quiero acordarme.

ME CANSÉ. Me cansé de ese tipo de personas, y de los recuerdos. Me cansé de lo que no me aporta nada. Y sobre todo, me cansé del miedo.

Miedo. Eso es lo que es. Miedo a repetir los errores de siempre. A a ser la presa otra vez. A ser la ciega.

Hoy empiezo desde 0 otra vez. Si merece o no la pena... no lo se.





miércoles, 22 de enero de 2014

¿Y si gano?

Al principio solo era miedo. Miedo que se volvió intriga, deseo, imaginación, aventura, ganas, y por último: un reto. Un tiovivo de sensaciones, dignas de una ruleta de casino. El mejor sitio donde apostarme todos los besos al número 30. Si pierdo, me arruino.

Si gano...

Si gano dejo de mendigar esas 4 caricias y media que tanto me costaba conseguir. Si gano dejo la máscara en casa, y me pongo la sonrisa. Pero no la falsa, no. La otra; la bonita, la de verdad, la que no se quita hasta que me la borran. Si gano se acabaron los monstruos debajo de la cama y los fantasmas del pasado. Esos que se esconden tras la puerta, susurrándome malas intenciones, recordándome los malos momentos... volviéndome loca.

Si gano...se acaba el miedo.

Si gano.

Pero...¿Que haría yo con tanto beso?

¿Dosificarlos?
Como si de morfina se tratase, drogándome cada a día hasta que se acabasen...
¿Arriesgarme a volverme adicta y que de repente se esfume la suerte?

O...

¿Debería gastarlos?
Comprarme las sábanas más blancas, el perfume más dulce y la piel más suave. Las caricias más frágiles y la sonrisa más bonita...

Y es en este punto, sin querer, cuando vuelve el miedo, arrastrándose... como una sombra, sigiloso y al acecho. Y yo soy la presa. Me invade el pánico y se me olvida el premio. Se me nublan las ideas y se me escurren los planes entre los dedos, como si fuesen agua. Como se disuelve el humo de un cigarro...

miércoles, 15 de enero de 2014

Sapos.

Ni tu eras un príncipe ni yo una princesa, aquello estaba claro. Los dos disfrazados de buena cuna, de valores y conducta impecable. Tú eras el sapo y yo la rana, aunque ninguno lo sabía... No quedaron ni las coronas, ni los modales; por no quedar no quedó ni el respeto. Y lo que hubo un día, simplemente...

Se secó. Igual que un charco.

Y charcos hice muchos...de lágrimas en la almohada. Lo que tuvo que aguantar la pobre, qué maltrato. Mi única compañera cuando tú ya no estabas, y digo Tú, por decir algo. Por personalizar, aunque en realidad sois muchos.

Muchos sapos. Babosos, escurridizos y ruidosos.

Y yo, sin querer y con las prisas, me olvidé la corona en el camino...

Pero...

¿Quién dice que una rana no puede llevar corona?

domingo, 5 de enero de 2014

Ya son mas de las 12

A veces sueño...

Sueño con besos y caricias que no existen. Desconocidos que deseo cuando el mundo calla y los relojes paran, cuando todos duermen y yo aun estoy despierta, o al revés, qué más da...

A veces sueño, y otras pienso que esto no es para mi. Que los juegos de palabrería me quedan grandes.  Pero sigo en el camino, quizás acabe en algún sitio interesante... Quizás no acabe.

A veces sueño que por primera vez soy yo la que juega con el resto del mundo y no el mundo conmigo. Tarde o temprano siempre acabo despertando. A veces es tan corto el momento que ni saborearlo puedo. Otras ni siquiera lo recuerdo al abrir los ojos, aunque perdure esa sensación de haber olvidado algo importante, algo que querías recordar.

Vuelven a dar las 12 y otro sueño se acerca, nunca se repite, pero siempre tiene el mismo fondo. Busco y echo de menos cosas que no tengo, e imagino imposibles que no llegarán... ¿O si?

Quiero lo cálido y fesco, lo suave, lo tranquilo, lo agradable... Quiero el deseo, los susurros y los escalofrios. Quiero la piel de gallina, los pelos de punta y el perfume en mi piel. El recuerdo del sabor y el tacto. El beso de los besos.

Pero quiero lo real.

Y aunque a veces sueño... Solo son eso, sueños.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Juguetes viejos.

Es un sentimiento extraño.

Como de juguete viejo, usado y raído, castigado en un rincón y olvidado durante años en un desván mientras coge polvo. Abandonado entre cajas y muebles que nadie toca desde que se pusieron allí. De vez en cuando un rayo entra por la ventana iluminando aquel trasto viejo un par de horas, dejando ver que la suciedad no es más que polvo que se acumula alrededor.

Es...

Como cuando te sientes a gusto en un lugar, pero tienes que marcharte, y al volver años después te das cuenta de lo diferente que es. Y aunque sientes que perteneces a ese sitio, y le tengas cariño, te encuentras fuera de lugar. Quizás porque tú también has cambiado.

Como si vieras el mundo a través de una burbuja, donde todo cambia constantemente. No puedes salir, y nadie puede entrar. Pero observas como todo lo que te rodea sigue cambiando con el paso del tiempo. El mundo no deja de girar, el sol no deja de salir, y la luna no deja de esconderse. La gente no deja de enamorarse, de caminar, ni de respirar. Nada ni nadie fija la vista en tu caja de cristal, mientras tú sigues atrapada dentro. Inmóvil. Sola, tú y tus pensamientos. Tus miedos, tus monstruos, tus demonios, tus pecados, tus frustraciones y tus imperfecciones. Sobre todo éstas últimas. La mejor compañía. Y como si cada uno respirara por sí mismo se te va acabando el aire, ahogándote, durmiéndote por la falta de oxígeno...

Es un sentimiento extraño.
Pero el mundo no deja de girar, el sol no deja de salir, y la luna no deja de esconderse.

viernes, 8 de noviembre de 2013

De momento...

De todas esas las veces que pude marcharme, siempre decidí quedarme. Siempre, menos hoy.

Hoy me doy cuenta de que el problema era yo: por no querer ver. Por no dejar ir algo que yo creía que me pertenecía cuando en realidad nunca había sido mio. Aunque había estado cerca. Una falsa sensación de tener el mundo a tu alcance, esperando a que tú decidas cogerlo. Pero falsa al fin y al cabo.

Hoy me doy cuenta de que estoy exactamente donde tengo que estar, aunque haya perdido muchas cosas en el camino. Aunque una de esas cosas fuese yo misma, una parte de mi que no voy a recuperar, de momento...

Y sobre todo hoy me doy cuenta de que no merece la pena estar luchando en una guerra que no es la mía.

Ahora deambulo sin rumbo, abriéndome paso entre las balas. Con mi traje de "no me importa" recién estrenado. Peleando si hace falta a base de mordiscos en medio de la oscuridad de tantas noches de insomnio. A ver quien es el próximo que tiene coraje de quitármelo, o al menos, de intentarlo.




domingo, 13 de octubre de 2013

Pero a veces...


Crees que no entiendo tus miedos, pero yo también los tuve. Piensas que no sé como te sientes solo porque mi elección es distinta a la tuya. Porque yo acepto lo que siento, y no gasto mis fuerzas evitando obtener lo que quiero. Huyendo.

Con el tiempo te das cuenta de lo importante que es aprovechar cada minuto que puedas en ser feliz. Coleccionar aquellas cosas, pequeñas o grandes, que te saquen una sonrisa cuando más lo necesitas, porque son esas cosas las que te hacen más fácil el día a día, el levantarte contento un lunes o el irte a la cama sin pesadillas.

Pero a veces la gente se empeña en no ser feliz. Desperdiciando sus mejores años. Unos simplemente no saben como encontrar sus pensamientos alegres y guardar esos tesoros, y otros no entienden el verdadero valor de ciertos momentos hasta que ya no pueden recuperarlos.

En ocasiones hay que tener el coraje de perseguir lo que se desea. Es muy fácil y cómodo sentarse a esperar que la vida nos sorprenda y nos llene de regalos de un día para otro, pero sin el esfuerzo no se consigue ni se mantiene nada. A veces no basta sólo con querer las cosas, hay que luchar por ellas.

Todo es cuestión de perspectiva, y a veces es necesario cambiarla para deshacerse de esos monstruos que te atormentan por las noches y no te dejan pegar ojo.

Y quiero decirte que te entiendo, que es normal. Que te lo tomes con calma y trates de disfrutar sin que el miedo te gane tantas batallas.

Que yo solo quiero que tus monstruos entiendan a los míos. Pero a veces, con querer, no basta...





jueves, 26 de septiembre de 2013

Sorda y loca.


Trato de borrarte, como si no fueras más que un mal recuerdo escrito a lápiz. Las lágrimas mojan el papel... o tal vez sea que llueve en mi cabeza, en un intento de borrar las huellas que dejaste. Lluvia que cae hora tras hora sin parar; hasta que se me ahogan las caricias, se me empapan los abrazos y se me hunden los besos. Pero el miedo flota, y los celos no se hunden por mucho que intente ahogarlos.


Y mientras me doy a la bebida para no pensar en ti, o para no acordarme si lo hago. Por cada vaso que bebo tiro un beso tuyo al olvido, y me emborracho hasta volverme loca. Paré de contar al descubrir que había tirado demasiados y que la deuda ahora era tuya...

Es esa flor de papel la que me grita hoy desde mi agenda aquellas cosas bonitas que me decías al oído, mientras yo la miro fingiendo no escucharla, fingiendo estar sorda.

Así que aquí estoy, sorda y loca, con la memoria cada vez más vacía y el corazón cada vez más seco.Convirtiéndome en aquello que nunca quise ser, pensando que nadie podrá devolverme lo me quitaste...

Tan loca que ya ni me pregunto dónde están mis ganas de ti, porque también te las llevaste.